
Alejandra Serrano, en un taller de crítica durante la MET 2015, sugería que se evitara el ejercicio de escribir si no se tenía, al menos, algo bueno que decir. Su consejo ha acompañado el resto de los textos que redacté desde de su taller hasta el día de hoy. ¿Por qué escribir sobre Intervenciones si no hay nada bueno que decir? Porque considero necesario externar mi inconformidad sobre la selección del texto de Hugo Wirth en un contexto como Ciudad Juárez.
La historia, dividida en tres épocas distintas, se desarrolla en un departamento donde el abuso, la enfermedad y la muerte son una constante entre las inquilinas que lo rentan. Rafael (Jorge Rodallegas), el dueño del inmueble, tiene ciertas condiciones para alquilar: “No puede mover o sustituir ningún mueble o accesorio de los que ve aquí. […] Las ventanas no deben abrirse ni debe intentar hacerlo. Si hace mucho calor, al fondo hay un ventilador. No puede pintar las paredes, puede cambiar todas las chapas que guste, excepto la que está en la parte inferior de la puerta”. Desde el principio, el espectador puede suponer que Rafael no es una persona común y que es necesario sospechar de él, cuestión que considero una falla por atropellar el factor sorpresa. Aquí entra, sobre todo, el mal manejo de la dirección respecto a las actuaciones (Si Rafael engañara al espectador como engaña a sus inquilinas e inquilino entonces sí habría un final sorpresivo).
Pero bueno, no deseo ahondar en aspectos de la escena porque lo que me obliga a escribir es, como lo mencioné al principio, la selección del texto. Es posible que la obra funcione como una dramaturgia del suspenso y terror (incluso hay quienes lo consideran teatro del absurdo, yo no lo creo), sin embargo, es difícil digerirla cuando vivimos en una constante avalancha de violencia contra las mujeres. En Intervenciones el protagonista no solo abusa sexualmente de sus inquilinas, sino que también las secuestra cuando su constante abuso es descubierto. Me sorprende que Telón de Arena no se cuestione la escenificación de la obra de Hugo Wirth, sobre todo cuando han presentado montajes de carácter social que luchan contra la violencia y los feminicidios en Ciudad Juárez. Pienso en obras como Justicia negada o la adaptación de Fuenteovejuna. ¿Será que solo yo estoy harta de la violencia contra las mujeres? ¿Sólo a mí me perturba ver un espectáculo, de una hora y cuarenta minutos, que visibiliza deseos sexuales misóginos y una excesiva violencia?
Repaso aquella escena donde Viridiana (Estefanía Villa) tiene sangre entre las piernas producto de un aborto. ¿Por qué la escena me violenta como espectador? Porque la violencia solo se nos muestra, pero no es castigada. Pienso en películas o documentales sobre asesinos seriales (Ted Bundy), donde prevalece una documentación sobre la tortura y el asesinato, pero no se queda en ello, hay un momento donde el atacante es descubierto y enjuiciado. Entonces como receptores nos sentimos aliviados porque ya no se nos puede hacer daño. Me viene a la mente el montaje teatral de Fuenteovejuna (Telón de Arena), cuando el personaje de Laurencia ha sido violentado y regresa a escena con sangre entre las piernas; en ese momento, el espectador solo puede desear tomar las piedras y los palos, que otorga la compañía al inicio de la función, y querer unirse en la riña contra el Comendador. La visibilidad de la sangre y la violencia se justifica por la lucha. En Intervenciones los personajes femeninos son sometidos y por lo tanto el castigo pareciera solo pertenecerles a ellas (¿será por su condición de mujer?). El abusador al final se sale con la suya.
Finalmente, externo mi sentir porque deseo que los directores locales de teatro entiendan a qué tipo de espectadores se dirigen. Que se cuestionen los montajes que están presentando. Que eviten la contradicción de discursos. Que comprendan que vivimos en un entorno de extrema violencia y que ya no necesitamos más.
Obra: Intervenciones
Dramaturgo: Hugo Wirth
Dirección: César Cabrera
Compañía: Telón de arena
Fecha de presentación: 15 de junio de 2019

Abres una discusión importante Karla, y creo que es el objetivo de nuestra propuesta: debatir sobre lo que sucede entorno a la violencia hacia la mujer y que por supuesto no tiene un solo punto de vista sino múltiples… Personalmente lo pienso como un tema complejo que solemos encasillar en un solo discurso pero que me parece imprescindible abordar por ejemplo desde uno de sus posibles orígenes: ¿porqué permitir que intervengan en nuestras vidas? Conozco muchos casos de abuso desde el noviazgo
que me parecen historias de terror y tan inverosímiles como las que se dan en «Intervenciones», que sin embargo suceden, son reales y de las cuales nadie nos advierte… Creo que la violencia debe parar pero dejar de reflexionar sobre ella no es una opción. No se ha hablado suficiente… o por lo menos no lo suficiente para detener el abuso! No coincido contigo pero celebro que lo compartas. Nuestra elección de este texto creo es pertinente, congruente e incluso arriesgado porque apela a una reflexión íntima y personal… No buscamos hacer una apología de la violencia, creo que ni la dramaturgia de Wirth ni la dirección de Cabrera van en ese sentido. Saludos.
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Guadalupe, muchas gracias por tu comentario. Reitero mi personal punto de vista: el texto y la escena nos llevan a una mínima reflexión (o ninguna) sobre la violencia desde la denuncia puesto que exalta la figura del abusador y señala a los personajes femeninos como de sumisos… sin contar que, al parecer, todas merecen la violencia o tortura por ceder al sexo. Supongo que hay mejores formas, en todo caso, de «reflexionar». Sin embargo, qué bueno que la compañía asuma su selección. Saludos.
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