El teatro es experiencia. Nunca una segunda función será igual que la anterior. Y, es que, la belleza del teatro está ahí, en lo efímero. Como la vida, en que, aunque rutinarios, los días se suceden con cierta singularidad. Así, pues, hablaré de Lados Oscuros, desde mi experiencia, mi visión y, ¿por qué no?, mis miedos. Finalmente, de eso va la obra, del temor a que otros descubran nuestro más sombrío secreto.
La sede fue el Auditorio Benito Juárez. Llamó la atención de todos los asistentes el aviso que hiciera en voz alta la persona encargada de recoger nuestros boletos –por la naturaleza de esta obra, se les pedirá que apaguen sus celulares, y les vamos a dar una bolsita para asegurarlos–. Esto provocó el extrañamiento de la concurrencia, Mensajes enviados a prisa, con nerviosismo, incluso escuché a una persona decir que le daba ansiedad, ¿era esto parte del espectáculo?
Una vez cubierto el requisito, el ingreso a la sala fue el habitual. Se trataba del segundo día del Festival de Teatro de la Ciudad. La obra dio comienzo poco después de las 19:00, pero ya desde la segunda llamada podía verse en el escenario al personaje principal, interpretado por Abraxas Trías (quien dirige y actúa), caminando de un lado a otro y acomodando algunos elementos.
La escenografía estaba compuesta por una enorme mesa de madera pintada de blanco, sobre la que descansaba una máquina de escribir. No era el único elemento escenográfico, pero, probablemente, sí el más importante; fungiría como escritorio, altar, mesa de trabajo, y plancha para cadáveres. Mostrándonos que, en el teatro, el aprovechamiento y la resignificación de los elementos es primordial para el desarrollo de una puesta en escena.

Música en vivo (por Andrea González) y un hombre en calzones es lo primero con lo que se enfrenta el público. ¿Por qué se expone de esa forma? Intimidad, pienso que el hecho de mostrarse desde el inicio de la representación en ropa interior se debe a que nos está invitando a su espacio más privado, en donde sólo están el escritor, su máquina y sus ideas. La ropa no importa, pues no quiere revelarnos nada más de su identidad. ¿Por qué?, ¿qué esconde este personaje que aparentemente nos está mostrando todo?
El tiempo de la historia se mide en el número de páginas que va escribiendo: –¿ya casi terminas? –, lo cuestionan, –sí, ya voy en la página 32–, contesta. Si bien la iluminación revela algunos signos que podemos interpretar como el día y la noche, no es claro, pero carece de relevancia, lo realmente importante son los saltos hacia las historias que van plasmándose por medio del clac… clac… clac… de la máquina. La escritura sirve para guiarnos, pues las anécdotas no son contadas de manera secuencial, no sabemos cuál sucedió primero, sin embargo, junto con el escritor lo que nos obsesionará será conocer el gran secreto de cada personaje, su lado oscuro.
Pareciera, por momentos, que el tema transversal es la muerte. La casa de un panadero donde encuentran cadáveres enterrados, una joven de catorce años víctima de una vieja en soledad, la morgue. Lo que sucede es que la muerte es sólo parte de la vida, es un pretexto que utiliza el dramaturgo para hablar de algo más profundo. Y llegados a este punto, pido a cada persona que decida cuál es su tópico, pues esto también es el teatro, subjetividad.

Conforme va escribiendo las historias en su máquina, los personajes van tomando conciencia de lo que se dice sobre ellos, algunos se enojan, otros se sienten expuestos, uno de ellos se atreve a dar consejos en el proceso de creación al que se enfrenta el dramaturgo, ¿cuál es el sentido de contar historias?, ¿a quién interesa escucharlas?, lo que conocemos, ¿es la verdad?, ¿importa, en el teatro, decir siempre la verdad?, ¿qué oculta un escritor sobre la historia que nos cuenta para no exponerse a sí mismo?
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Al entrar en la sala se nos advirtió –por la naturaleza de esta obra, se les pedirá que apaguen sus celulares–. ¿Para no tomar fotografías?, ¿para prestar toda la atención?, ¿para…? Yo lo tomaré como una invitación para no revelar más sobre esta puesta en escena, y que cada persona reciba lo que vaya buscando. Ese es el asunto con las sombras, nos muestran lo que llevamos dentro. ¿Cuál es tu lado oscuro?
Obra: Lados oscuros
Dramaturgia: Edeberto «Pilo» Galindo»
Dirección: Abraxas Trías
Compañía: 1939 Teatro Norte/Movimiento O.T.
Fecha: 25 de julio de 2022, 40 Festival de Teatro de la Ciudad




